La canalización venosa es una técnica invasiva que permite
disponer de una vía permanente de acceso al árbol vascular del paciente y gracias a ella podemos realizar tratamientos por vía venosa de larga duración.
Se debe escoger el tamaño del catéter dependiendo de las necesidades del paciente, ya que si escogemos uno muy grueso podemos romper la vena.
Se debe asegurar primero que el bicel y la cánula plástica no estén pegados, para eso se retrae y se vuelve a su posición normal, luego, con el bicel hacia arriba se introduce en la vena previamente preparada con un torniquete y cuando esta dentro se retrae un poco solo la guía para obtener el retorno venoso; no se debe introducir al resto de la vena igual que como entro, ya que el bicel de la aguja puede romper la vena y perder el acceso.
Después que tenemos la vena canalizada, soltamos el torniquete y le conectamos la bolsa de cristaloides o el medicamento directo en una jeringa y finalmente fijamos con esparadrapo.



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